14 mayo, 2017

Bag packing Northeast Brazil


03 febrero, 2017

Que nada nos corte las alas

Durante estas últimas semanas he estado leyendo el libro "Donde tus sueños te lleven", y entre todas las cosas increíbles que estoy aprendiendo con él quería compartir esta pequeña historia. 

Vivimos con el miedo al fracaso, al que dirán, y eso nos impide hacer muchas cosas. Al final es uno mismo el que tiene que creer y enfrentarse a sus miedos, como los protagonistas del relato. ¿Seremos capaces de perseguir nuestros sueños? Que nada nos corte las alas!



"En una antigua tribu india, un viejo chamán envió a las altas montañas a un joven introvertido llamado Keya con el encargo de buscar un nido de águilas. No debía regresar hasta que pudiese volver con un huevo de águila. El chamán sabía que Keya era un joven inteligente y que tenía un gran corazón, pero por algún motivo era algo distinto, y los demás se burlaban de él. Keya había ido perdiendo su confianza y en muchas ocasiones no se atrevía a hacer las cosas que los demás hacían. Se preocupaba demasiado por lo que los otros pudiesen pensar y esos miedos lo paralizaban.

Tras varios días de búsqueda, por fin Keya encontró un nido de águilas y pudo hacerse con el huevo que le había ordenado buscar el chamán.

Tras su regreso, el sabio chamán puso el huevo en el corral para que una gallina lo incubase con los demás huevos. En pocos días, los huevos se abrieron, pero el águila estaba rodeada de pequeños pollitos y obviamente creyó que era un pequeño pollito más. Pronto, por su aspecto diferente, los demás pollitos comenzaron a burlarse de ella; los pollitos eran preciosos y se movían con gracia y rapidez, y el águila, convencida de ser un pollito, se sentía fea y torpe. Las burlas eran constantes, lo que hizo mella en su confianza y que creciera llena de inseguridades, pensando que no era lo suficientemente buena o inteligente, que no era como los demás. No se sentía integrada ni aceptada.

El águila comenzó a crecer y cada vez fue más fuerte y esbelta, pero las ya crecidas gallinas seguían despreciandola por ser diferente, por no ser como las demás. El águila seguía picoteando el suelo, comiendo y comportándose como siempre habían hecho ellas. Era lo que había aprendido y ésa era su realidad.

La insatisfacción y el vacío seguían creciendo en su interior. Sentía que le faltaba algo, que su destino no podía ser pasarse la vida picoteando el suelo en aquel pequeño corral. Sentía que tenía que haber algo más.

El chamán mostró el comportamiento del águila al joven Keya, el cual sufría al ver a la majestuosa águila picoteando el suelo como una gallina. Fue él quien trajo aquél huevo, sus almas estaban unidas, por ello se sentía identificado con el águila.

Pero un día, una extraordinaria águila sobrevoló una y otra vez el poblado. Las gallinas corrieron despavoridas a esconderse. Sin embargo, la joven águila quedó inmóvil, magnetizada al ver aquel maravilloso ser volando y surcando los cielos con majestuosidad. Las demás gallinas le gritaron sin cesar que se escondiera, pero ella permaneció inmóvil ante el momento más conmovedor de su vida.

Entonces, aquella extraordinaria águila desapareció de los cielos y la joven águila comenzó a gritar:"Yo quiero hacer eso, yo quiero volar, tengo que intentarlo, yo quiero volar!". En ese momento, pasado el peligro, todas las gallinas salieron de su escondite y comenzaron a reírse y a burlarse diciéndole:"Pero si tú eres una gallina, no te hagas ilusiones, tú no puedes volar, ¿es que crees que tú eres especial, te crees mejor que nosotras?. Deja de soñar y pon los pies en el suelo".

El águila se resignó, agachó la cabeza y dejó que las demás le robaran sus sueños. No obstante, algo ocurrió en su interior. El chamán observó todo lo sucedido junto con el joven indio, que sufría al ver al águila así.

Entonces, el chamán le dijo a Keya:" Ha llegado la hora". Entró en el corral, puso una capucha al águila, la tomó en sus brazos y comenzó a caminar junto al joven.

Tras varias horas de largo camino, ambos llegaron a un conocido y respetado lugar por la tribu. Era el lugar en donde se descubría el verdadero valor de los guerreros, un impresionante acantilado con las profundas aguas de un río al fondo. Eran muy pocos los que se atrevían a realizar el peligroso salto y no todos lo habían logrado.

Se sentaron al borde del impresionante acantilado, las vistas eran espectaculares, era como estar sentado a la entrada del cielo. En ese momento el chamán puso el águila, aún encapuchada, en manos de Keya.
- Tú y esta águila estais unidos en el alma, los dos sois muy especiales, ambos habéis sufrido el mismo mal, los dos habéis escuchado las mismas cosas durante demasiado tiempo, os han atado las alas, han encadenado vuestras esperanzas e ilusiones, os han querido robar vuestros sueños.
Hasta ahora, tú has vivido preocupado e influenciado por las opiniones de los demás. A ambos os han inculcado miedos y limitaciones irreales, si bien ambos teníais la grandeza en vuestro interior, el potencial y la capacidad para liberaros de las cadenas de las dudas y volar libres de miedos hacia un nuevo y glorioso horizonte.
Para ambos ha llegado la hora de dar el salto de la liberación, el momento de romper las cadenas de todos los miedos y volar libres.

Nunca antes Keya se había acercado al acantilado. Había escuchado muchas historias al respecto sabía que eran muy pocos los que se aventuraban a dar el gran salto. Aquellos que lo lograban eran considerados héroes grandes guerreros por su valentía, y eran admirados y respetados por todos.
- Ahora quiero que te pongas en pie, yo quitaré la capucha al águila y en ese momento darás un salto soltarás al águila al mismo tiempo. Vuestras almas se unirán en ese instante y los dos volaréis libres para siempre.

Keya sintió algo muy especial. Sintió que era su momento. Las palabras del chamán encendieron algo en su interior. Confió plenamente en él, se puso en pie, con el alma en un puño y el corazón latiendo como jamás antes lo había hecho, respiró profundamente, elevó el águila en sus manos y dio el paso más importante de su vida. Saltó gritando en una especie de liberación, empujando al águila hacia el cielo, y mientras Keya volaba hacia su libertad pudo ver cómo el águila, al mismo tiempo, batía sus majestuosas alas volando por primera vez.

Keya cayó a las profundas aguas limpiamente y, al emerger a la superficie, lanzó un grito que atravesó todos los valles: el grito de la libertad y la liberación de todos sus miedos. Sus límites y sus falsas creencias quedaron en el fondo del río. En ese momento dejó de ser el joven inseguro para convertirse en un gran hombre que atravesó la barrera de las dudas, los límites y los miedos. Se conquistó a sí mismo. Alzó la vista. Su pecho y el del águila se llenaron de orgullo y alegría, admirando a su alma gemela surcar el cielo, convirtiendo ambos su sueño en realidad."

22 enero, 2017

Primeras lecciones


Es un poco extraño retomar mi blog después de tanto tiempo sin ninguna introducción aunque tengo todas las excusas: exámenes finales, despedidas de amigos y familia, por no mencionar los documentos y cosas para la maleta de última hora...

El caso es que me he embarcado en una nueva aventura: Brasil. Estaré estudiando en IBMEC, un colegio de negocios de Rio de Janeiro durante el próximo semestre. Como no sabía cuales serían mis planes después del cuatrimestre de universidad decidí viajar un poco antes de empezar las clases en Febrero. ¿Y qué mejor manera de empezar que hacerlo con antiguos amigos en Fortaleza?

La primera semana ha ido rodada. Mucho calor (y digo calor y no sol porque un día casi nos ahogamos en una lluvia tropical), muchas playas y mucha fiesta. Pero esta vez os vengo a contar una anécdota del lunes pasado que anote en mi diario y me hizo reflexionar durante un par de días.


Llegamos a Beach Park, un parque de agua al lado de una playa de aguas cristalinas y arena blanca. Las vistas desde arriba de las atracciones son espectaculares, aunque he de admitir también que me dan algo de vértigo. 

Me paso todo el día preguntándome si me atrevo a montar en insano, un tobogán blanco que parece venir del cielo. Probablemente el "ahora o nunca" es lo que me da coraje para subir los cuarenta metros. Mientras espero la fila me convenzo a mi misma de que lo peor que me puede pasar es que me mee encima. Aunque esto no ocurre, sí que estoy a punto de perder el bikini. Vuelvo a sentarme y allá voy! 

Pasa tan rápido que apenas me da tiempo pensar o a tener miedo. Luego me doy cuenta de que eso es todo: 6  segundos de emoción compuestos por uno de duda a punto de tirarte, otro de pánico cuando tu espalda se despega del tobogán, dos disfrutando de la adrenalina y otros dos de agua en la cara a 100 km por hora. Incluso me monto otra vez!

Volvemos a casa y me voy contenta por haber afrontado uno de mis mayores miedos: las alturas. Así es como aprendo que es mejor lanzarse a arrepentirse con la duda de cómo podría haber sido. Porque... ¿y si se convirtiese en una de las mejores experiencias de tu vida?


10 octubre, 2016

Otro año más - Carpe Diem

Pasa otro año más y en la típica comida familiar recordamos como eramos todos hace unos años. Los que estamos hoy, los que ya no están con nosotros o los que simplemente están en otro lugar. A todos se nos hace extraño y nos conmueve lo rápido que pasa el tiempo. Nunca sabemos que nos esperará y es uno de los aspectos más condicionantes (si no el más) de nuestras vidas.

Hoy cumplo orgullosa 21 años y espero poder seguir haciéndolo durante muchos más. A veces puede parecer que voy sin una dirección y demasiado rápido, pero en realidad siempre he tenido mis metas y he ido a por ellas. He hecho un voluntariado en Marruecos que ha cambiado mi manera de ver el mundo, he trabajado como aupair para aprender un idioma desde cero, he hecho magia con mi sonrisa al trabajar en hoteles de Disney, he bailado como la que más en festivales como el Ultra Music, he representado a uno de los mejores restaurantes de Mykonos, y podría continuar con una infinidad de experiencias que en este momento me hacen ser quien soy. Algunos me llaman loca, otros correcaminos, otros trotamundos... Pero lo que creo que me diferencia de muchos son mis ganas de vivir, mi carpe diem.




Algunos me preguntaban... ¿pero cómo puedes hacer tantas cosas? ¿Solo 20 años? ¿Y cuándo has tenido tiempo de hacer todo eso?

Intento exprimir el día a día al máximo, y aunque a veces sea agotador siempre estoy al 100% y lucho por lo que quiero. No espero a que las cosas sucedan, a que me caiga todo del cielo o a que nadie me regale nada y creo que todo el mundo debería hacer lo mismo.

Lo que también se y agradezco, es que he tenido gente increíble a lo largo de todo este tiempo que me han ido apoyando ya sea a mi lado o a miles de kilometros de distancia. He de admitir que no siempre es fácil, pero tengo las suerte de contar con familia y amigos que siempre han estado ahí.



The only people who can change the world are people who want to. And not everybody does
Every great dream begins with a dreamer